AKA “operación bikini”… ¿ suena familiar?
Pues ya estamos en esa época, no acaba de empezar ahora sino
mucho antes pero yo decidí escribir sobre esto AHORA porque ya estoy cansada…
anuncios, amigas, challenges en Instagram, etc. etc.
“Pierde 20 kg en dos meses con….”, “reduce tu cintura hasta
10 cm con…”, “innovación en dietética”…
¿En serio? ¿De verdad que pensáis que algo de lo mencionado
anteriormente funciona? Seguro que habéis probado algún producto como ese
(crema, píldoras, maquinita mágica para adelgazar…) o conocéis a alguien quien
lo hizo, ¿Qué tal el resultado, ha funcionado? Pues claro que no, ¿sabéis por
qué? Y no, lo habéis hecho todo bien siguiendo las instrucciones o si habéis visto
algún resultado pero después habéis recuperado lo anterior o ganado algo por
encima, todo eso está dentro de los resultados posibles. Pues bien, os
explicare la mecánica de todo eso: eso es un NEGOCIO. Independientemente si son
píldoras o tratamientos enteros, están hechos
para ser vendidos a muchas personas, ejemplo:
-
Precio de las píldoras más baratas que pueda
encontrar en un supermercado: aprox. 4€, ahora intente multiplicarlo por el número
de personas que conoce que quieran adelgazar = BOOM! Ahí lo tiene…
Eso mismo se le puede aplicar para cualquier método que haya
visto o que se anuncie ahora en TV, revistas, herbolarios…
Es un negocio, a los que lo venden solo les interesa que lo compréis;
si funcionara, no sería rentable: imagina, lo compras, funciona, adelgazas y…
¡ya! Tu feliz porque conseguiste lo que querías pero ¿el que vende qué? Ya no
necesitas buscar otros productos o comprar más porque ya has conseguido lo que querías.
(Teniendo en cuenta que 4€ no son nada… hay tratamientos y
aparatitos que sales más caros que la mensualidad del alquiler en un piso con 3
o 4 habitaciones.)
Si te has parado a leer esto, es que te interesa el tema.
¿Quieres saber cómo adelgazar?
Probablemente en tu cabeza apareció la idea de “empezar a comer sano”, lo que entro de moda y lo
que tanto se oye por todos lados últimamente.
Y si, esa es la solución.
¿Fácil? Humm…. 50/50.
¿Por qué? Piensa en “comer bien y sano” al menos durante un
mes. Eso significa no comer azúcar refinado (eso implica nada de bollería,
dulces como caramelos, chocolate, tartas, tortitas, siropes, helados, chocolate…nada
de nada e intentar dejar de echar azúcar en él te, café…*), productos
prefabricados ( los de: calentar y listo o los ya están tratados; por ejemplo
la carne: no comprar chuletas envasadas ni carne para hamburguesas ni
salchichas, incluso carne picada envasada) ni fast food (McDonald’s, Burger
King, Kebap y otros de esta serie), aceites “malos”/de baja calidad: margarina,
aceite de palma, etc, ni colorantes, ni conservantes, ni kétchup ni café soluble.
(No me voy a explayar mucho en ese tema pero brevemente ya se ve que alimentos
son los “no sanos”). Es decir el 99% de lo que hay ahora en tu nevera pero no
solo la tuya, la de casi todos. Eso es lo que implica “comer sano”. ¿Podrías?
*Cabe destacar que para la pérdida de peso rápida y visible reducir al mínimo la ingesta de azúcar y sal es un buen lugar por donde comenzar. Así mismo, comiendo menos azúcar y dulces no solo se puede perder peso en un tiempo record sino que favorece a la regularización de los niveles de azúcar en sangre y otras hormonas (aunque para mejores resultados se recomienda hacer détox).
*Cabe destacar que para la pérdida de peso rápida y visible reducir al mínimo la ingesta de azúcar y sal es un buen lugar por donde comenzar. Así mismo, comiendo menos azúcar y dulces no solo se puede perder peso en un tiempo record sino que favorece a la regularización de los niveles de azúcar en sangre y otras hormonas (aunque para mejores resultados se recomienda hacer détox).
Hay personas que inician el cambio pero no lo llevan a cabo, obviamente es difícil. Ya estamos tan acostumbrados que decir no es casi imposible. Es muy difícil cambiar lo hábitos pero lo más difícil es encontrar alternativas a ese 99%, y no: no quiero decir con eso que ahora solo puedes comer fruta y verdura; las alternativas son las que llevaran más tiempo en hacer; en el ejemplo de la carne: tendrías que ir a una carnicería y comprar carne fresca, pedir que te la corten o que hagan del trozo que elegiste carne picada (para hacer tu mismo albóndigas o cualquier otra cosa) prepararla a tu gusto (freír, cocer, asar, al vapor… teniendo en cuenta que freír no es muy sano). ¿Qué te parece?
Eso es una parte
determinante pero no única.
Comer bien es como… para hacerlo entender más fácilmente,
somos como los coches: si les echas (los “alimentas”) con aceites y
combustibles de calidad: funcionan mejor y duran más. En nuestro caso el
combustible de calidad es uno natural, sin conservantes, sin colorantes
artificiales, ni mucha sal ni mucho azúcar, tratamientos químicos… No lo olvides: eres lo que comes.
Así que eso es el factor clave pero le siguen otros dos no
menos importantes. Supongamos que somos un coche, ya le hemos echado
combustible del bueno y lo hacemos para que pueda hacer funcionar al motor para
que el coche se desplace. Eso es uno. Y… ¿Cuándo llenamos el deposito? Eso es
el otro.
El primero hace referencia a nuestra actividad física pero
no te alarmes, no hace falta que cuentes las calorías o que te inscribas en el
gimnasio para sudar como un cerdo (con todo el respeto hacia los gimnasios).
Por suerte no somos un coche inerte, estamos vivos y cada segundo dentro de
nosotros pasan mil procesos para poder existir y poder movernos.
Explicare eso de forma sencilla pero detallada para que lo
entiendas bien:
Comemos para que nuestro organismo siga funcionando:
alimentamos las células, reparamos tejidos…
Cuando eso está cubierto, la comida pasa a llenar nuestros “depósitos”
en forma de grasa para luego ser utilizada en momentos de actividad física.
El organismo reclama mediante la sensación de hambre que
comamos porque necesitamos más nutrientes. Pero en casos donde no es posible,
el organismo utiliza la grasa (sus depósitos) para alimentar a las células pero
a la vez nos recuerda que debemos ingerir alimento.
Comemos para que nuestro organismo funcione correctamente.
Eso quiere decir que al comer antes de hacer deporte, los nutrientes
pasan a la sangre y son consumidos (los necesarios) pero si no se requieren, se
acumulan. Teniendo en cuenta que el organismo utiliza primero lo que hay en la
sangre y después si se acaban esos nutrientes y no llegan más (no comemos), empieza
a utilizar las grasas.
De ahí viene eso de cena ligera, efecto “after burn”(no
comer tras hacer deporte), no comer después de las 18h y cosas similares. Aunque
todo eso tiene sus contras.
Si comemos bien y sin
abusar, usamos o “quemamos” lo comido y tenemos el mínimo de grasa (recuerda
que son reservas) necesarios para vivir y estar sanos, lo que hace que no nos
haga falta “quemar” las calorías en el gimnasio. Es decir, que hacer ejercicio
moderado además de ser sano es necesario para el esqueleto y músculos, pero si
comemos bien no nos hace falta comenzar lo comido de más con ejercicios de alta
intensidad.
-Intenten al menos UN DIA intentar comer cuando tengan
hambre, no cuando se aburran o sea “la hora de comer”, les apetezca algo porque
hayan visto al de al lado comer, no, sino cuando DE VERDAD sintáis hambre (ya veréis
que el 90% de veces comemos por comer… por hacer algo o porque no podemos
dejarlo para después).
De ahí dos cosas
importantes:
Una: puedes adelgazar
sin ir al gimnasio
Dos: si lo haces,
adelgazaras más rápido (teniendo en cuenta que no vale la excusa de: “puedo comérmelo
porque iré después al gimnasio y lo quemare”)
“Adelgazar” en el primer caso sería regular lo que comes,
las porciones… y cardio podrá ayudar hacerlo más rápido porque el organismo necesitaría
más combustible para realizar tal
actividad, repararse… Es lioso, pero hay que imaginar el ejemplo del
coche para entenderlo:
Si llenas los depósitos de dos coches con la misma cantidad
pero uno tiene más caballos que el otro, ¿Cuál de los dos coches gastara antes
el deposito?
Puedes ir “rápido” y quemar la grasa rápido o ir a tu ritmo
y quemarla despacio.
En definitiva: hay
que comer (sano y bien, por supuesto) lo necesario, ni más ni menos.
¿Qué pasa en ambos casos? En el primero, si comemos más de
lo que necesitamos, todo ello se almacena, se crea tejido adiposo (grasa) y eso
lleva a la obesidad.
En el segundo (no pienses
que es mejor), si la persona come menos pero tiene tejido adiposo en
exceso, el organismo lo utiliza pero eso no significa que hay que dejar de comer.
Si comemos menos de lo que necesitamos ocurre lo siguiente:
si el organismo tiene de dónde coger (reservas) las utiliza, sino, empieza
comerse a sí mismo, proceso conocido como anorexia.
Ahí entra el segundo punto: llenar el depósito cuando haga
falta. No comer las 24h pero tampoco dejar de comer.
Intentar hacer 5 comidas al día está bien pero a veces no es
posible dado el ritmo que llevamos y el horario que tenemos, así que 3 por lo
menos.
Hay que comer lo
justo y cuando se requiera.
Y este ha sido el “esquema”
para perder el peso de una forma abreviada.
No soy nutricionista,
ni deportista de elite, ni nada por el estilo, pero mis conocimientos básicos de
biología y un poco de investigación y experiencia hicieron posible la elaboración
de tal esquema.
Lo más importante al
fin y al cabo, es la fuerza de voluntad pero eso es una cosa distinta y
compleja… lo dejare aquí, volveré hablar sobre este tema a lo mejor en el
futuro.
Suerte y espero que
os haya servido.
.jpg)


No hay comentarios:
Publicar un comentario